Henao, tercero en la general, completó una carrera con un fuerte acento colombiano. Alberto Contador fue el mejor español (quinto), pero se quedó fuera del podio.

“¡Colombia ha vuelto!” Es lo que han venido repitiendo durante toda la semana en Euskadi los herederos de los escarabajos. Nairo Quintana sorprendió a todos los favoritos y se llevó la Vuelta al País Vasco, que definitivamente ha marcado el regreso de los ciclistas del país del café a primera línea del ciclismo mundial. Quintana, de 23 años, arriesgó en la etapa de Arrate y logró la etapa mítica del Santuario. Ayer dio continuidad a su osadía y demostró que es un grandísimo descensor; y cuando marcha solo traza perfecto. Otro descubrimiento de la factoría Unzué. Le iba de cine: una etapa llana no muy larga y con muchas curvas. Henao le acompañó en el podio y quitó el caramelo del bronce a un gran Spilak.

En la crono llana de Beasain, con tres tachuelas y una mala climatología que rompieron el ritmo, Porte, el gran candidato a la txapela, tuvo que rendirse al poderío del corredor del Movistar. Y Contador, décimo en la etapa, se desinfló y se cayó hasta del podio final. El mejor fue Martin y un sorprendente Intxausti acabó la etapa tercero.

Tony Martin, un especialista contra el reloj, voló sobre el mojado asfalto y el final adoquinado. En los 24 kilómetros invirtió 23:22,93. Un tiempo prácticamente imbatible. En el punto intermedio (kilómetro 12,4), nadie le tosía (17:24). Porte entraba a 12 segundos y todos parecían tomar medidas de su cabeza para la txapela. Contador entró a 20 segundos y Spilak, a ocho, decía ‘aquí estoy yo’. Hasta que apareció la figura angelical de Quintana, de blanco como mejor joven de la carrera, y traspasó la línea a siete segundos del alemán planeador.

A partir de ahí, con la lluvia golpeando fuerte, cada uno mantuvo su territorio y Quintana, agarrado con fuerza a su manillar y cabeceando para impulsarse, se sintió ganador. Contador fue entregando la cuchara. Al pinteño le ha salido el grano terrible del Sky estas semanas y durante esta Vuelta al País Vasco, la de la nueva generación de los colombianos que viene pegando fuerte. En el Tour de Omán Froome le desplazó a la segunda plaza por 27 segundos. En la París-Niza, en la que el pinteño no participó, Porte voló en la cronoescalada final y se llevó el amarillo. Y en Euskadi el mano a mano final Quintana-Porte le dejó desplazado.

La contrarreloj permitió lucir las nuevas tecnologías que arrasan en el ciclismo moderno. Muchos ciclistas optaron por el caso más cerrado, sin la punta que habitualmente sobresale en la parte de atrás, dando una forma tipo ‘huevo’. Y el plato es ahora ovalado, como ya puso en liza Wiggins en el Tour, para exprimir los puntos fuertes del pedaleo y minimizar los ciegos al recoger la pierna

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